miércoles, noviembre 15, 2006
miércoles, noviembre 08, 2006
co-incidencias
Acababa de salir de Cinemateca después de ver dos películas de Woody Allen al hilo y así iba yo por Carnelli, pensando en las interrelaciones humanas, cuando de golpe me dí cuenta que mientras yo caminaba, sonaba el tema de jazz que cerraba la segunda película. Durante un instante mi cerebro hizo cortocircuito y de verdad me pregunté si era que estaba oyendo cosas o si me había convertido en un meditabundo personaje wodyalliano. Maravillada y sin entender mucho qué estaba pasando, llegué a la esquina y descubrí que en Rapa Nui tocaba una banda de jazz. El azar había logrado que en el mismo momento en que bajaban los créditos de la película al compás de puro bebop, unos músicos interpretaran el mismo tema. Separados por una cuadra de distancia. Dos eventos absolutamente independientes pero próximos se tocan en un punto para generar la misma respuesta. A veces siento que si sigo viva es porque creo en éstas cosas: que un día una va caminando fría y un poco llorosa por Montevideo y súbitamente la vida le regala una sorpresa, una simple co incidencia que invita a creer que en el mundo existe alguna estructura ordenada que lo conecta todo sin que lo veamos. Y que vale la pena seguir sorprendiéndose.
lo sopló lic.
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jueves, octubre 19, 2006
a.narco.amor
será mejor que yo te advierta que camino solo | seguro que estoy bien y trato de cambiar un poco | las cosas que hoy me pasan son mejor que las de ayer | cansado de gritar que nunca nada es suficiente | me tiro sobre el pasto y miro como gira el frente | yo quiero que estés bien aunque estés lejos y yo sola | no me preocupa el tiempo porque soy natural | es cierto que te extraño y que recuerdo tus caricias | pero es así mejor, la libertad hoy tiene prisa (natural :: pasto :: 1992)
fotos: ea
lo sopló lic.
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sábado, octubre 14, 2006
7:17
Acabo de leer la última Pimba!, demorada en mi escritorio ante tantas otras cosas que debo leer. La pimba! más vieja que tengo es de Diciembre de 2002 y esa vieja revista de bolsillo poco tiene que ver con ésta que descansa en mi escritorio desde hace unos días. Si algo me enamoró de aquel fascículo naranja fue que hablaba de "El guardián del centeno", un libro de Salinger que siempre había estado buscando. En aquella época no existían Freeway ni Neo, los diseñadores nacionales aparecían muy tímidos sobre escena, El Piso acababa de abrir, la fiesta final era en Dieciembre y en el Parque Rodó y era realmente "al final", el directorio y la agenda eran más cortos, los lentes cuadrados de marco grueso eran poco frecuentes y todavía no había cerrado Tabarúa, un bolichito surfer que fue testigo de una de las mejores fiestas de mi vida, que ni siquiera la agitada agenda que me ocupa desde el 2004 pudo superar. VA diría que fue una noche "soñada" y ya desde entonces, tan distintas a lo que somos ahora, callejeabamos bajo lunas inmensas. Las Pimbas de ahora son temáticas y la última se refiere al tiempo. El tiempo es un tema que me ocupa y me pre-ocupa quizás desde la infancia y no me sorprende encontrar en esta edición párrafos enteros que reflejan mis inquietudes, quizás porque le son propias a la especie y uno no les puede escapar. Hace poco me descubrí diciendo que en los próximos 15 años tengo que resolver mi vida, sin que sepa exactamente que quiere decir resolver mi vida. Quiero una vida linda pero no sé que quiere decir una vida linda. Hace más o menos un mes que me encuentro autorecluída, engordando, leyendo y escribiendo casi enfermizamente con el objeto de coronar mis 5 lustros con un papelito que apenas va a simbolizar un punto y coma en el interminable trayecto por el sistema educativo al que fui entregada cuando ni siquiera sabía andar en bicicleta. Todavía no sé muy bien si este va a ser mi auténtico destino porque todavía no encontré el objetivo. Este texto no estaba planeado y en su lugar debía ir un párrafo de Kundera o de Steinbeck, que no sólo sirve para compartir sino que es un buen control retrospectivo de qué libros voy leyendo.
En su lugar me decidí por Borges, otro obseso del tiempo que fue, en este mes, mi relectura en los buses.
El libro de la arena | Jorge Luis Borges
Me pidió que buscara la primera hoja.
Apoyé la mano izquierda sobre la portada y abrí con el dedo pulgar casi pegado al índice. Todo fue inútil: siempre se interponían varias hojas entre la portada y la mano. Era como si brotaran del libro.
-Ahora busque el final.
También fracasé; apenas logré balbucear con una voz que no era la mía:
-Esto no puede ser.
Siempre en voz baja el vendedor de biblias me dijo:
-No puede ser, pero es. El número de páginas de este libro es exactamente infinito. Ninguna es la primera; ninguna, la última. No sé por qué están numeradas de ese modo arbitrario. Acaso para dar a entender que los términos de una serie infinita aceptan cualquier número.
Después, como si pensara en voz alta:
-Si el espacio es infinito estamos en cualquier punto del espacio. Si el tiempo es infinito estamos en cualquier punto del tiempo.
En su lugar me decidí por Borges, otro obseso del tiempo que fue, en este mes, mi relectura en los buses.
El libro de la arena | Jorge Luis Borges
Me pidió que buscara la primera hoja.
Apoyé la mano izquierda sobre la portada y abrí con el dedo pulgar casi pegado al índice. Todo fue inútil: siempre se interponían varias hojas entre la portada y la mano. Era como si brotaran del libro.
-Ahora busque el final.
También fracasé; apenas logré balbucear con una voz que no era la mía:
-Esto no puede ser.
Siempre en voz baja el vendedor de biblias me dijo:
-No puede ser, pero es. El número de páginas de este libro es exactamente infinito. Ninguna es la primera; ninguna, la última. No sé por qué están numeradas de ese modo arbitrario. Acaso para dar a entender que los términos de una serie infinita aceptan cualquier número.
Después, como si pensara en voz alta:
-Si el espacio es infinito estamos en cualquier punto del espacio. Si el tiempo es infinito estamos en cualquier punto del tiempo.
lo sopló lic.
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martes, octubre 10, 2006
jueves, octubre 05, 2006
Blue train (*)
Hay días increíbles: el sol hace resplandecer los edificios contra el cielo más azul. Días intensos, el verde parece más verde, los sentidos están más abiertos. El tráfico es el fondo de los pensamientos, los envuelve sin quebrarlos porque la concentración se potencia con la belleza.
Se camina lento o rápido, pero si el aire es tibio lo cotidiano parece milagroso: flores como margaritones, de tallo grueso y firme, se elevan desde un techo, creciendo esbeltas sobre la roñosa porción de tierra que quedó estancada entre los resquicios de dos tejas romanas.
Los días perfectos sólo son perfectos cuando la suavidad está encerrada dentro de uno, y ese encierro es dulce y voluntario. El ojo, cuando mira, transforma. El piso no es ni blanco ni negro, es multicolor e invita a dar un nuevo paso. Cinco segundos de perfección justifican un día entero de tedio.
(*) Original para Alex.
Se camina lento o rápido, pero si el aire es tibio lo cotidiano parece milagroso: flores como margaritones, de tallo grueso y firme, se elevan desde un techo, creciendo esbeltas sobre la roñosa porción de tierra que quedó estancada entre los resquicios de dos tejas romanas.
Los días perfectos sólo son perfectos cuando la suavidad está encerrada dentro de uno, y ese encierro es dulce y voluntario. El ojo, cuando mira, transforma. El piso no es ni blanco ni negro, es multicolor e invita a dar un nuevo paso. Cinco segundos de perfección justifican un día entero de tedio.
(*) Original para Alex.
martes, septiembre 19, 2006
Leave this academy factory
Las ideas precipitan como sulfato de bario, se agitan en el fondo, enturbian la mente. El lóbulo derecho duele más que el izquierdo, una puntada que es como un chirrido agudo. La palabra áspera raspa el alma. El espejo no responde órdenes y no entiende de argumentos convincentes: devuelve impertérrito la imágen gris y cotidiana. El frío hace temblar y castañetear los dientes, incluso abajo de muchas frazadas. Nace desde adentro; no lo derrite ningún sol. No encontrar el mute interno. El cielo nublado inutiliza la cruz del sur. And how you'd have a happy life if you did the things you like. Pero no se qué me gusta. Una fogata sobre el hielo. Un par de piernas nuevas. Que se deshaga el tiempo. Son demasiadas dimensiones.
lo sopló lic.
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lunes, agosto 21, 2006
martes, agosto 01, 2006
Cruje
Te ponías los lentes y me decías: pa! que linda sos, y me mirabas desde atrás de la nariz más perfecta que conocí en mi vida y que linda que sos, me gusta la lechuga, tan anoréxico y barbudo y las mangas comidas y el abrigo a cuadrillé rojo y que por primera vez alguien se tomara la molestia de no dejarme escapar, tristes y esperándonos y la bufanda no podía no ser verde, cómo todas las frases que coleccionabas y vos todo verde pero por encima de todo Deus ex machina pero Dios está en los cielos y en el mundo todo marcha bien, vos porque Evangelion y yo porque Browning y así íbamos de la mano con Isaac, adoptando caracoles y eligiéndoles nombre y en el mundo todo marchaba bien. Pero ahora tantos caracoles solos, poverini, y nadie que los adopte y que les cante, triste lumace, y vos nena, sin nadie que te cante que linda que sos, me gusta la lechuga, nadie que te adopte y que te ponga nombres después de la lluvia. No me gustan los días de lluvia si los tengo que vivir así de sola. Querer querer.
(en el revés de un ticket del Devoto, hace algunos meses)
lo sopló lic.
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martes, julio 25, 2006
Morderse los nudillos y ni siquera darse cuenta, mezcla de babas, flemas y lágrimas. Temblar pero no sentir frío. Las escenas luminosas ciegan y qué hacer con la locura si la locura no tiene genialidad, cómo sobrellevar ésta mediocridad que se levanta todas las mañanas. Ver el cuerpo acostado y retorciéndose, el cielo era de un azul que no debía admitir gemidos. Había un helado que no calmaba; las ciruelas se escaparon y me tomaron por sorpresa: quince o veinte de ellas rodando dinámicas, tan amarillas, pero el cuerpo se retorcía y era un animal. Me hundo en un sillón y me acuerdo, me muerdo los nudillos hasta que se acaba la piel; casi no me doy cuenta y no hay ventanas y saber, tener tan la certeza que fue la excepción y no la regla, que la vida es miserable y se recorre con los ojos cerrados y que ya no sé muy bien hacia dónde quiero ir, si es que voy y si es que quiero.
lo sopló lic.
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jueves, julio 13, 2006
Las nubes me entienden más.
Es muy curioso lo que la calle regala y quizás lo que me salve de Montevideo es ser su eterna turista, ir caminando como si siempre fuera la primera vez, una pérdida de la virginidad constante y así un día son esas botas de goma verde con ojitos de rana y otro un retazo de tapicería y la sensación de que cada objeto, cada marca sólo es vista en el momento exacto en el que tiene que ser vista, ni antes ni después. Porque no nos conocemos sin querer. No nos encontramos por azar.

"Y Hélène no podía dejar de sentir que de alguna manera él había previsto la verdadera naturaleza de la muñeca puesto que conocía su origen, y a pesar de que la conducta superficial sólo hubiera tenido en cuenta el placer irónico de regalarle la muñeca a Tell, de alguna forma ese regalo ya había sido para Hélène, la muñeca y su contenido habían sido siempre para Hélène aunque desde luego Hélène no habría recibido jamás la muñeca si a Tell no se le hubiese ocurrido enviársela, y así por debajo y a pesar de todas las contingencias y las improbabilidades y las ignorancias el camino era abominablemente recto e iba de él a Hélène, y en ese mismo minuto en que estaba tratando de explicarle que jamás se le hubiera ocurrido hacer eso que había terminado en una monstruosidad, algo le devolvía en plena cara el bumerang de porcelana y rizos morenos que había llegado desde Viena para Hélène, toda su responsabilidad en eso que había ocurrido por el doble azar de un capricho y un golpe contra el suelo". Julio Cortazar /62
sábado, julio 01, 2006
Determinismo mágico | Bernhard Johannes Blume
Determinismo mágico es la denominación para la situación de ser a veces uno mismo una jarra. Sin embargo, en ese instante la conciencia se reduce únicamente al ser una jarra.
Yo sería pues una jarra sin reconocerme como tal, y a partir de allí, a diferencia de la jarra, quedaría sumido en la ilusión de seguir siendo yo mismo.
Pero ello no es así.
Yo sería pues una jarra sin reconocerme como tal, y a partir de allí, a diferencia de la jarra, quedaría sumido en la ilusión de seguir siendo yo mismo.
Pero ello no es así.
lo sopló lic.
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sábado, junio 17, 2006
Cielos
Nada. Los días pasan así cómo quieren y de repente alguien a quién no ves te pregunta si tenés algo para contar y no, yo solo ando en un derrotero sin meta, siempre tan vagabunda de Montevideo. Desgasto las suelas casi creyendo que hay una relación directa entre suela y felicidad y voy fotografiando cielos aquí y allá, yo que soy tan mala fotógrafa pero igual miro y disparo, sólo porque si alguna sale bien entonces logré tener guardada en una carpetita la belleza que me saturó la retina y así la belleza es mía para siempre, como si para siempre existiera aunque ya se que no pero cómo me gusta mentirme y creer que existe o creer que algo existe cuando en realidad tampoco. Y fotografío cielos sin saber muy bien para qué, quiero decir, no tiene objeto pero yo soy tan cielo, siempre tan celeste y blanca o gris. A veces el cielo es blanco. Todo blanco. Y me pregunto cómo es que vadeo este absurdo y no me sorprendo, cómo es esto de leerte y que me leas, todo tan absurdo. Me sorprenden pocas cosas pero entre ellas está lo que es bizarro para cada quién y no sé cuando empezó a pasarme que ya nada me resulte bizarro y que me sorprendan tan pocas cosas o quizás ninguna y que lo más verdadero termine siendo lo que nunca existió y tener la sensación de que cualquier día de estos voy a andar atravesando paredes. Y que tampoco que me va a sorprender.
lo sopló lic.
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jueves, junio 01, 2006
Seis personajes en busca de un autor / Luigi Pirandello
¡Ahí está el error! ¡En las palabras! Cada uno de nosotros posee dentro de sí un mundo de objetos, su mundo de objetos. Pero, ¿cómo podremos entendernos, señor, si en las palabras que yo pronuncio encierro el sentido y el valor de las cosas tal como son dentro de mí, mientras quien las escucha las asume inevitablemente con el sentido y el valor que tienen para él, que tienen en el mundo que lleva dentro? Creemos entendernos, pero nunca nos entendemos.
domingo, mayo 28, 2006
F.
Él es el niño mas hermoso que yo haya visto en mucho tiempo. Sonríe sin parar mientras le brillan los ojos verdes. Su hermano dice que todas las niñas lo persiguen. Él se siente muy contento esta noche: la casa festeja y está llena de gente joven. Mientras se ríe y nos conversa, nos cuenta que sólo toma Coca light. Que mira mucha tele pero sin ver, porque es muy inquieto y no presta atención. Tiene una memoria prodigiosa; aprendió a leer y a escribir solo y no comete faltas de ortografía. También dibuja y su cuaderno mantiene una unidad temática: ilustraciones de televisores, antenas y logos de canales se mezclan con algunas recetas de El Gourmet. Él no cocina, las anota porque sí. Con 14 años y un Síndrome de Asperger a cuestas está condenado a la soledad bipolar. Pero F. brilla con una luz difícil de explicar. Me deja ciega el alma.
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jueves, mayo 25, 2006
Se ha perdido una mujer
No me dejes respirar | yo nunca te dí un diamante azul, la noche me robó | Esas lágrimas sin sal| falso el silencio oscuro que te quiere negar | Tengo dos luces con ataque al corazón | que se deslumbran pero jamás te van alcanzar | Yo prefiero caminar que dirigirme a algún lugar | ya me dí cuenta no sé encontrar | Lleva una vida empezar a comprender y en una noche todo cae a tus pies | Y que me lleve el viento | hoy se ha perdido una mujer :: Buitres


Y sacudo un poco los fragmentos de noches de cerveza y me acuesto en una plaza semivacía. El cielo se entrevera con un pájaro solitario. Dos skaters saltan escalones. Yo prefiero caminar que dirigirme a algún lugar. Hay días que prometen soles más tibios.
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miércoles, mayo 24, 2006
Ojos de perro azul | Gabriel García Marquez
Y dijo: «No sientes el frío». Y yo le dije: «A veces». Y ella me dijo: «Debes sentirlo ahora». Y entonces comprendí por qué no había podido estar solo en el asiento. Era el frío lo que me daba la certeza de mi soledad.
lo sopló lic.
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martes, mayo 23, 2006
Demian | Herman Hesse
De estos sucesos que nadie ve se compone la línea escencial interna de nuestro destino. La desgarradura, la grieta, se cierra luego, cicatriza y cae en el olvido, pero en nuestra íntima cámara secreta perdura y continúa sangrando.
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sábado, mayo 20, 2006
Contrapunto | Aldous Huxley
Y, entretanto, fuera, el jardín está lleno de flores y verdor. El viejo Stokes, el jardinero, tiene barba y se parece al Padre Tiempo. El cielo es azul pálido. Se oye el bullicio de los pájaros. El lugar es bueno. Para descubrir cuán bueno, es preciso haber circunnavegado el globo. ¿Por qué no permanecer aquí? ¿Echar raíces? Pero las raíces son cadenas. Tengo terror a perder la libertad. Libre, sin ataduras, sin que lo poseído lo posea a uno, libre de hacer la real gana, de partir sin previo aviso hacia dónde nos diga el capricho: esto es bueno. Pero también lo es esta casa. ¿No sería acaso mejor? Para ganar la libertad hay que sacrificar algo: la casa, la señora Inman, Dobbs, Turby el jocoso de la rectoría, los tulipanes del jardín y todo cuanto estas personas y estas cosas significan. Hay que sacrificar algo. ¿Por un mayor provecho en el saber, en la comprensión, en la intensidad de la vida? Es lo que me pregunto a veces.
lo sopló lic.
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miércoles, mayo 17, 2006
me encanta la gente que ve la belleza
de lo sobrenatural en lo cotidiano
de lo que no puede ser y es
de lo sobrenatural en lo cotidiano
de lo que no puede ser y es
lo sopló lic.
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